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Club Deportivo TIRUSAMAT: Diez Años de Montaña, Solidaridad y Corazón

Este 2025, el Club Deportivo TIRUSAMAT de la Vega de San Mateo celebra su décimo aniversario. Diez años que no solo cuentan rutas y kilómetros, sino también historias humanas, gestos de compañerismo y una forma muy particular de entender el deporte: sin ánimo de lucro, sin egos, sin fronteras.

Fundado el 21 de octubre de 2015, TIRUSAMAT nació de un pequeño grupo de amigos amantes del trail running. Con el tiempo, esa chispa se convirtió en una auténtica comunidad que hoy reúne a senderistas, ciclistas y corredores de toda la isla de Gran Canaria. Lo que empezó como una idea sencilla ha terminado siendo un ejemplo de cómo el deporte puede unir, sanar y transformar.


Un nombre con raíces y alma

TIRUSAMAT no es solo un acrónimo. Detrás de sus letras —TInamar RUnner SAn MATeo— se esconde la historia y el orgullo de un pueblo. Tinamar, el nombre aborigen de San Mateo, conecta el club con sus raíces y con esa tierra que ha sido escenario de tantas aventuras.

Desde el principio, los fundadores tuvieron claro que esto no iba de competir, sino de compartir. De disfrutar del aire libre, de conocer lugares nuevos y de volver a casa con el alma más ligera.


De un grupo de amigos a una gran familia

Hoy, el club cuenta con tres secciones principales: running, ciclismo y senderismo. Esta última es la más numerosa, y también la que mejor refleja el espíritu del grupo: salir a la montaña sin prisa, pero con propósito.

En cada caminata hay algo especial. Tal vez sea la mezcla de risas, esfuerzo y silencio; o esa sensación de saber que, si algo pasa, nunca estarás solo. Porque si alguien sufre una indisposición o un pequeño percance, siempre hay voluntarios que se ofrecen sin pensarlo. Nadie queda atrás.

Y eso no ocurre por casualidad. Es fruto de una organización impecable, de un equipo que no deja nada al azar y que cuida hasta el más mínimo detalle.


Carlos, el corazón del grupo

No se puede hablar de TIRUSAMAT sin mencionar a Carlos. Su amabilidad, su sencillez y su manera de tratar a todos por igual lo han convertido en el verdadero epicentro del club. Es el tipo de persona que no necesita levantar la voz para liderar; basta con su ejemplo.

En sus manos, cada ruta se convierte en algo más que una caminata. Es una experiencia humana, una lección de respeto y camaradería. Gracias a él —y a ese maravilloso equipo que lo acompaña— muchos, entre ellos yo, hemos encontrado un lugar donde sentirnos parte de algo.


Montañas para todos: el senderismo inclusivo

Si hay algo que distingue a TIRUSAMAT, es su compromiso con la inclusión. A través de las rutas con la silla Joëlette, el club ha permitido que personas con movilidad reducida puedan disfrutar de la montaña y de su libertad.

Ver cómo se organizan, cómo se coordinan los que tiran y los que empujan, cómo cada curva se convierte en una conquista compartida… es difícil no emocionarse. Recuerdo especialmente una de esas rutas inclusivas, con varios compañeros con parálisis cerebral, y cómo las sonrisas al llegar al final iluminaban más que el propio sol.

Aquello no fue solo una caminata. Fue una lección de vida. De esas que te recuerdan que la montaña no pertenece a los más fuertes, sino a los que tienen el corazón más grande.


Seguridad, previsión y responsabilidad

En cada salida, el club demuestra que la seguridad también es una forma de respeto. Llevan botiquines, equipos de emergencia e incluso desfibriladores portátiles, por si alguna vez la montaña pone a prueba algo más que las piernas.

No hay improvisación. Se revisa la ruta, se asignan responsables, se prepara el material… y, sobre todo, se cuida de las personas. Porque aquí no se trata de llegar antes, sino de llegar juntos.


Un club que sirve, no que cobra

Mientras muchos clubes cobran por gestionar licencias o por tramitar seguros, TIRUSAMAT lo hace gratuitamente. Tramitan las licencias federativas ante FECAMON sin cobrar un céntimo, dedicando horas y esfuerzo simplemente porque creen que el deporte debe ser accesible para todos.

Ese espíritu de servicio —sin interés económico alguno— es, en realidad, su seña de identidad. Lo que mantiene vivo el proyecto después de diez años.


Aliados en el camino

El Ayuntamiento de la Vega de San Mateo, junto con pequeños comercios y entidades insulares, ha respaldado siempre al club. Gracias a esa colaboración, TIRUSAMAT ha podido mantener su carácter solidario y participar en eventos como la Ruta de los Molinos o la Cronoescalada TIRUSAMAT.

En cada edición, los verás ahí: organizando, marcando rutas, velando por la seguridad de todos. Sin buscar protagonismo, pero siendo indispensables.


Diez años después

Diez años después, este club sigue siendo mucho más que un grupo deportivo. Es un espacio donde el compañerismo pesa más que las medallas, donde cada gesto cuenta y donde las diferencias se desvanecen en el mismo sendero.

Como persona con discapacidad, podría decir que mi experiencia en el club ha sido transformadora. Nunca me sentí distinto, ni una carga. Al contrario: siempre me sentí uno más. Y eso, créanme, vale más que cualquier cima.

TIRUSAMAT me ha enseñado que la verdadera montaña no está fuera, sino dentro de nosotros. Que lo importante no es quién llega primero, sino cómo caminamos juntos.

Por eso, en este décimo aniversario, solo puedo decir gracias. A Carlos, al equipo directivo, a los voluntarios, y a cada compañero que alguna vez compartió un tramo del camino.

Porque cuando se camina con gente así, ninguna cumbre queda demasiado lejos.

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