«LA ÚNICA CONSTANTE EN LA VIDA ES EL CAMBIO»

Cuando te des cuenta que lo único constante es el cambio, no volverás a aferrarte a nada.
Este año 2023 ha sido un peregrinaje marcado por la enfermedad, un camino lleno de consultas médicas y bajas laborales que comenzaron en abril y que, lamentablemente, persisten con una reciente recaída. En medio de la tranquilidad de mi hogar, rodeado de naturaleza, la realidad es que preferiría estar trabajando, ya que disfruto de mi labor. Aunque algunos podrían envidiar la idea de estar en casa cobrando un salario sin trabajar, mi situación va más allá de la comodidad.
La enfermedad no solo trae consigo limitaciones físicas y dolores, sino también la impotencia de verme incapaz de realizar actividades que antes eran cotidianas. Sin embargo, ante esta adversidad, encuentro una fuente de motivación para aprender y crecer. Si no puedo trabajar, me sumerjo en cursos para expandir mis conocimientos. Si correr se vuelve complicado, camino. Donde muchos ven un problema, busco la oportunidad de superarlo.
Cierro el año con el desafío adicional de acompañar a mi pareja, quien ha sufrido un Ictus, enfrentando la parálisis y la afasia. A pesar de la dificultad en la comunicación verbal, busco maneras creativas de expresar mi amor a través de acciones diarias. Aquí radica la verdadera esencia de las relaciones, más allá de las palabras vacías y del romanticismo superficial que la sociedad ha desvirtuado.
Desde una perspectiva estoica, abrazo las enseñanzas del Kybalión, reconociendo que todo tiene una causa y un efecto. Los problemas son relativos, y lo que algunos interpretan como el fin del mundo, para otros puede ser el inicio de una transformación. En lugar de dejarme abrumar por las circunstancias, busco la oportunidad de aprender y evolucionar.
La felicidad, lejos de ser un ideal inalcanzable, se encuentra en la renuncia de las servidumbres, en dejar de lado el ego y en aprender a necesitar poco. Al adoptar una actitud desapegada de las situaciones que la vida nos presenta, descubrimos que cada obstáculo es una oportunidad para crecer y aprender, recordando que lo que la oruga ve como el fin del mundo, el maestro lo reconoce como el nacimiento de una mariposa.
